Ves la paja en el ojo ajeno, y no ves la viga en el tuyo

13 de octubre del 2008.
“Ves la paja en el ojo ajeno, y no ves la viga en el tuyo”

Hace unos días, los encabezados de algunos periódicos de la capital, anunciaban la denuncia profética de la publicación semanal de la arquidiócesis de la misma ciudad, bajo el título “Crisis económica: la clase dirigente debe poner el ejemplo” http://www.desdelafe.com.mx/index.php?option=com_content&task=view&id=3291&Itemid=24 , en la cual increíblemente se responsabiliza a la clase dirigente de éste país de la miseria en la que se encuentra sumido el pueblo mexicano a lo largo y ancho del país.
Subrayo la palabra “increíblemente” porque hoy resulta que los prelados de ésta institución religiosa sufren de un ataque de amnesia de algunos acontecimientos y realidades de las cuales también somos víctimas todos los ciudadanos de éste país. En el anhelo de colaborar con ese olvido involuntario, aportaré algunos elementos actuales y/o recientes para recobrar esa memoria:
¿Qué decir de los “donativos” de los distintos gobiernos a las obras de restauración y construcción de obras del turismo religioso en la última década?
¿Y sobre la utilización de patrimonio cultural de la nacional (templos, edificios y conventos) que se encuentran entregadas en “como dato” a casi todo el clero diocesano, de lo cual nos encargamos de su conservación/restauración, pero que el los mexicanos no recibimos ninguna renta de esas edificaciones y monumentos a pesar de estar funcionando y generando recursos para “alguna economía eclesiástica?
Y que hay de aquello sobre la venta 130 mil nichos mortuorios al despreciable costo de 25 mil pesos promedio, que hacen un total de 3 250,000,000 de pesos, que serán recabados de los bolsillos de los “feligreses” para solventar el costo de la construcción del “santuario de los mártires” en el estado de Jalisco, sin mencionar que se les escapó de las manos la despreciable aportación de 90 millones de pesos que habían contabilizado para esta edificación como aportación del generoso gobernador de ese estado, pero que finalmente por un procedimiento inadecuado tuvo que cancelar, antes de que el estado se le levantara en armas después de los miles de denuncias que se presentaron a la Comisión de Derechos Humanos del estado de Jalisco.
Y hay que mencionar que todo ese ingreso, será recibido como “donativo”, lo cual quiere decir que no significará absolutamente ningún ingreso para la oficina de recaudación de impuestos ni estatales y mucho menos federales y los ciudadanos de este país ni siquiera podremos saber cuanto será lo que se deducirán de sus impuestos. Que también podemos unir con la posibilidad de desvío de recursos de algunas empresas que en lugar de realizar una responsable y justa repartición de las utilidades a sus empleados, optan por el paraíso fiscal que significa “donar recursos a causas pias” como esta gran obra.
Y ni que decir de la macro economía que sostiene la institución religiosa que da cuentas al Vaticano, que se parece mas bien a la isla de la fantasía fiscal, ya que a pesar de los millonarios ingresos económicos que manejan resulta que casi todos son ¡contribuyentes menores o asociaciones civiles con deducibilidad de impuestos!
Y hoy resulta que una de las empresas mas rentables de este país, no por sus ventas, sino por los recursos económicos con los que cuenta, porque tiene locales comerciales (templos, edificios, conventos) sin pagar renta, mantiene en un estado de explotación a la mayoría de los empleados que trabajan para ella y que además no tiene personalidad fiscal para ser revisada por ninguna oficina de recaudación en este país; es esta empresa quien viene a decirle al pueblo mexicano cómo vivir en austeridad.
A que persona se le pudo ocurrir “mirar la paja en el ojo ajeno, sin mirar la viga del suyo”, que dicho sea de paso debe ser tan grande que no le permite ver la realidad en que ellos viven con claridad.
Desde luego que es urgente que nos incorporemos desde todos los niveles y formas posibles a un programa de austeridad nacional, recortando los gastos que no son de primera necesidad como las limosnas y la compra de artículos milagrosos como la “replica auténtica de la tilma de Juan Dieguito”, o el diezmo que se cobra mensualmente a los que asisten a algunos templos, etc. Y nos unamos con todo el pueblo, haciendo un ejercicio de justicia y solidaridad y mantengamos los empleos de quienes trabajan para las empresas con salarios dignos y justos, con un reparto real de las utilidades y con un ejercicio de justicia social mantengamos precios bajos y servicio de calidad.
Denunciemos las injusticias laborales y morales de las que somos víctimas en cualquier iglesia y religión, y busquemos que la justicia se aplique por igual a todas y todos los ciudadanos en este país; que se acaben los paraísos financieros y económicos que significan los programas de asistencia a través de los cuales se evaden impuestos y se daña aun mas la economía de nuestro país.
Ojalá que, dejemos de tomar las observaciones proféticas de un grupo de privilegiados de éste país como la iglesia que da cuentas al Vaticano, y hagamos un frente común para el fortalecimiento y construcción de una sociedad mas justa e incluyente en donde la brecha social entre ricos y pobres pueda disminuir y la distribución de la riqueza deje de ser una utopía y se construya en realidad.

Judith Vázquez Arreola
Teóloga, lesbiana, feminista de la liberación.
editoreslaicos@prodigy.net.mx




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