La rebeldía está vigente

13 de octubre de 2008

Octubre es un mes que ha escrito fechas en la historia de gran importancia, tal es el caso del 2 de octubre de 1978, día en el que un grupo de lesbianas y homosexuales se hicieron presentes en la marcha que recordaba el asesinato de luchadores(as) sociales tras el movimiento estudiantil del 68. Esta valiente manifestación fue resultado del cuestionamiento que se hacían desde los grupos, hacia las instituciones de poder y que sin duda, esas primeras organizaciones de la disidencia sexual en nuestro país, estaban insertas en una reflexión política profunda, dándoles un lugar en la historia, por su compromiso de lucha desde un ejercicio de visibilización y lucha por sus derechos ciudadanos, no solo como parte de un ejercicio sexo afectivo. Los cuestionamientos sociales que permitieron una transformación social a partir del movimiento lésbico homosexual, sentaron las bases para construir relaciones de autonomía entre la sociedad y las instancias gubernamentales, durante aquellos primeros años; sin embargo, el paso del tiempo ha planteado nuevos retos, ha permitido organizar una lucha por los derechos en equidad y ganar batallas que modifican los referentes simbólico-culturales. Lamentablemente el balance no es en todo positivo, frente a estas grandes ventajas tenemos también la trampa de la “visibilidad”, que desdibuja los derechos reales y nos empuja a conformarnos con la posibilidad de no ser ignorados aunque eso no sea sinónimo de derechos en equidad. La despolitización social es una realidad que ha permeado a toda la sociedad, por supuesto como un elemento más para discriminar y segregar a quienes disienten sexualmente de la heterosexualidad, el énfasis que se pone en la poca participación política de la ciudadanía LGBT es una muestra más para el descrédito y la vulneración.

A 40 años del movimiento estudiantil que solo pudo ser “controlado” mediante el asesinato masivo y la represión social, deja como legado las bases de las nuevas formas de organización social que cuestionaban y evidenciaban el presidencialismo y la corrupción. A 30 años de que el movimiento de liberación lésbico homosexual tomara las calles para exigir derechos en equidad y el freno a las razzias, generando la movilización de las agendas de los partidos políticos, el movimiento tiene vigencia y debe seguirse fortaleciendo con base en la autonomía. A 22 años de organizado el primer Encuentro Lésbico Feminista Latinoamericano y del Caribe en México y de donde se desprende el Día de las Rebeldías Lésbicas el 13 de octubre, la reflexión política a partir del feminismo, sigue anclando las bases del cuestionamiento y la critica a la heterosexualidad como parámetro normativo de la sociedad, convirtiéndola en una norma que otorga derechos de primera, al tiempo que niega derechos y vulnera su condición de ciudadanía a quienes disienten de la norma misma. A 20 años de la “caída del sistema” Bartlettiano, en donde intentaron aplastar la decisión ciudadana emanada frente a las urnas y gestada a partir del Movimiento Urbano Popular, dejó sentadas las bases democráticas actuales como vía de lucha y organización social.

Nos ha construido la historia, por eso tenemos que ubicar con claridad los puntos en los que hemos ganado el derecho de estar en este momento aquí, continuando la batalla. Es decir, desnaturalizar nuestro presente más inmediato y permanecer en la reflexión que nos permita seguir organizándonos cada día. Los derechos para la ciudadanía LGBT no son suficientes y el ejercer la ciudadanía implica cumplir con las obligaciones y hacer uso de los derechos. Seguir delegando nuestra voz y nuestra responsabilidad ciudadana no solo retrasará los posibles avances a impulsar, sino que además pueden ser revertidas las políticas sociales que nos benefician, de manos de los grupos conservadores y autoritarios que gobiernan actualmente. Creer que la rebeldía es una utopía, en vez de usarla como un motor, seguirá provocando el silencio de la sociedad y permitiendo que se lucre con las necesidad de los movimientos ciudadanos. Es el momento de continuar con la lucha social transversal y de fomentar la politización de la ciudadanía LGBT, la posibilidad de hacer de la disidencia sexual una acción política permitirá transformar los parámetros de discriminación, lesbofobia, homofobia, misoginia, transfobia y bisexofobia. La entrada en vigor de las modificaciones que permitirán el cambio de identidad jurídica de las personas Transexuales y Transgénero en el Distrito Federal, es solo un paso, la guerra no está ganada aún, es importante recuperar el espíritu rebelde y combativo para impulsar las necesidades legislativas para la ciudadanía LGBT.

Lol Kin Castañeda Badillo
kinix1120@yahoo.com.mx

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