Transparencia u olvido; nuestro derecho a la verdad

“Ay de aquel pueblo que olvida su historia porque está condenado a repetirla”
Napoleón Bonaparte
En México los movimientos estudiantiles han dejado marcada la forma de hacer gobierno y aplicar la justicia; en honor a la verdad en la gran mayoría de ellos han dejado dolor, indignación y asombro por las acciones emprendidas por el Estado, y la fuerza con la que han terminado con los débiles músculos de dichos movimientos. Año con año las conmemoraciones nos recuerdan con claridad esas heridas y nos muestran la indignación del pueblo que señala la injusticia, la impunidad, y el silencio en el que permanece el Estado frente a los miles de muertos, desaparecidos y torturados; pareciera cobrar vida la frase de Napoleón Bonaparte sobre el olvido de la historia por la constante repetición con la que sucede en México la misma historia del gobierno en turno en contra de las y los estudiantes.
Es increíble que de los sucesos de 1968 no haya una explicación satisfactoria sobre las reacciones de la fuerza pública. No hemos escuchado el papel que jugaron el presidente de esa época, el titular de la Defensa Nacional, el Estado Mayor presidencial y la Dirección de Seguridad Pública de México en 1968. Los señalamientos concluyeron con la determinación de la culpabilidad de Luis Echeverría Álvarez como el genocida del 68 y el caso concluyó el juzgador darlo por cerrado declarando que el día de la matanza Álvarez cometió el genocidio.
Contra los estudiantes y personas afines al movimiento estudiantil se perpetraron delitos contra la vida y ataques a la integridad corporal, consecuencia del cerco militar y policiaco, y de los disparos de miembros del grupo paramilitar Batallón Olimpia y otras fuerzas armadas, apostados en corredores, pasillos y departamentos del edificio Chihuahua, el techo de la iglesia de Santiaguito, edificio del ISSSTE, y otros inmuebles aledaños y cercanos a la plaza, presumiblemente con agentes de la Policía Judicial Federal, el Servicio Secreto, el Distrito Federal, militares de rango y oficiales de Guardias Presidenciales, que en su totalidad dispararon contra la multitud y la tropa regular que arribaba al lugar (magistrado federal José Angel Mattar Oliva julio 2006).
De los demás culpables y responsables de la matanza no sabemos nada y nadie permanece en prisión por ésta serie de delitos que a simple vista podemos reconocer que no es sólo la decisión y ejecución de un individuo el que provocó tal daño.
Hoy contamos con el Derecho de Acceso a la Información Pública que se ha visto fortalecido con la creación del Instituto Nacional de Transparencia Acceso a la Información Pública y Protección de Datos Personales (INAI) quien el pasado 19 de agosto del 2015 determinó e instruyó a la Procuraduría General de la República (PGR) entregar la versión pública de los expedientes que contienen la información relacionada con el 2 de octubre de 1968 y el 10 de junio de 1971[2]. En dicha determinación el pleno del INAI ofreció elementos para el ejercicio del Derecho a la Verdad. 
Ejercer “El Derecho a la Verdad” en México implica una participación activa de la ciudadanía y una oportunidad del Estado para fortalecer las Instituciones Rindiendo Cuentas y Transparentando las Prácticas Gubernamentales de tal forma que sea posible generar y preservar documentos que aclaren la historia, contribuyan en el diseño de políticas públicas y eficiente las prácticas gubernamentales de tal forma que se respeten los Derechos Humanos, se reconozcan y respeten a todos los actores sociales con sus causas y se entablen diálogos abiertos y francos que busquen resolver los conflictos sociales.
Nuestro Derecho a la verdad podrá ofrecernos la posibilidad de terminar con la Corrupción y la Impunidad que laceran y destruyen el tejido social y la credibilidad en los gobiernos y autoridades.
Las y los mexicanos seguiremos buscando justicia por los medios legales con los que la ciudadanía cuenta, y construiremos los puentes necesarios para llegar al momento en que no volvamos a repetir la historia.
Judith M. Vázquez Arreola
Teóloga por la Universidad Iberoamericana
Lesbiana, Feminista de la Liberación.

Este texto fue publicado en Mexican Times, 30 septiembre 2015 


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