¿Fe o Política?


Sorprendente fue la expresión del presidente mexicano Enrique Peña Nieto luego del huracán Patriciadel pasado octubre cuando afirmó que la Fe de los mexicanos fue lo que evitó un desastre mayor en el territorio nacional.



En el mismo sentido, a quienes construimos la democracia nos hace levantar una ceja la rebatinga bi-camaral suscitada ante la visita del representante del Estado Vaticano, para recibirle en sesiones solemnes en los respectivos recintos, asegurando que su presencia en nuestro país contribuirá a resolver los conflictos de violencia, crimen organizado y corrupción, dada la mediación que la figura “Papal” garantiza.
¿Será que las plegarias podrán subsumir la laicidad de las leyes? ¿Tendremos un retroceso en la historia que nos obligue a ostentar una sola religión en pleno Siglo XXI? ¿Será que las misas, oraciones e intercesiones celestiales puedan dar rumbo a la Política Nacional para garantizarnos una Vida DignaLibre y con Derechos?

El sentido de visita de algún mandatario es para compartir las experiencias políticas exitosas, los modelos implementados y proponer dichas acciones como posibilidad para mejorar las condiciones de vida de la población que visita; además de establecer relaciones económicas que trasciendan las fronteras y beneficien a los habitantes de ambos países, mediante pactos o convenios internacionales de cooperación.

Si algún país anuncia una visita oficial es claro que viene a buscar algo que aún no tiene o que ha perdido y quiere recuperar. Ante esto me surgen preguntas: ¿qué busca el mandatario Vaticano en México, que no tiene? ¿Qué esperan los Gobernantes mexicanos con ésta visita? ¿Qué políticas sociales, administrativas y/o económicas Vaticanas podrían ser propuestas para resolver la situación de las y los ciudadanos de ambos países? ¿Qué tiene para ofrecer el Estado Vaticano como convenio bilateral para mejorar las relaciones entre los dos países? ¿En verdad espera la clase política que con una selfie papal zanje su intercesión?
Tal vez ha sido la formación escolar de algunos de nuestros representantes que les hace mirar al cielo y rezar en los momentos más difíciles de la política Nacional; o tal vez ha sido la lectura de único libro que con claridad dice haber leído nuestro presidente constitucional actual lo que les hace creer que la “intercesión divina” será la solución a los múltiples problemas que han debilitado las Instituciones y economía mexicana. ¿Será que las misas y sacramentales atraerán al Espíritu divino y solucionará la inseguridad, pobreza y violencia desatada por las políticas de Seguridad implementadas, el combate al narcotráfico y las políticas económicas que arrojan números rojos y una lista de desaparecidos, asesinados y alto índice de marginación?.
Para su inminente llegada falta aún mucho tiempo. Las discusiones actuales de nuestra clase políticas no se ubican en la solución de tanta desigualdad, como si nada hubiera que hacer para solucionarla ya en lo que llega el invitado especial.

El “Salvador” esperado con ansia habrá de llegar, no así las soluciones para nuestro fragmentado México. Los Diputados y Senadores deberán mostrar sus habilidades en la conducción de un Estado aunque en lo profundo de su corazón sólo les quite el sueño pensar en la visita Papal, destinar recursos para tal evento y elegir el atuendo que habrán de llevar cuando saluden de mano a tan distinguido visitante.
Ojalá despertemos de éste mal sueño y quienes nos representan dejen solo de administrarnos.Necesitamos que implementen políticas nacionales que garanticen calidad de vida a toda la población, no solo a sus castas; incluso aplicar la regla de “Ora et labora[1]” para quienes la oración es un elemento constitutivo de su existencia, pero no puede ser el único recurso esperanzador para el futuro.
La credibilidad de nuestro gobierno estará garantizada cuando haya muestras de eficiencia y eficacia en las políticas públicas y el manejo transparente y honesto de nuestros recursos y cuando a simple vista podamos ver la mejoría en la calidad de vida de quienes vivimos y transitamos por México.

Judith Vázquez Arreola
Teologa feminista, maestra en Derechos Humanos
Este texto fue publicado en Mexican Times, 11 noviembre 2015

http://themexicantimes.mx/fe-o-politica/

[1] Ora y trabaja

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