Despúes de la tormenta
Después
de la tormenta.
“Después de la tormenta...la calma llegará”, y
en México después de un gran ejercicio democrático hemos llegado al periodo
post-electoral con muchos elementos que podemos dejar como experiencias aprendidas,
lecciones recibidas, y claridades que deberán acompañarnos en los siguientes
eventos democráticos mexicanos.
Cuando decimos que en
México tenemos una “incipiente” democracia lo subrayamos reconociendo la
deficiencia que tenemos y anhelando fortalecerla, construirla y modificarla
como forma de organización, administración y gobierno de nuestras instituciones.
Los delitos electorales
debemos reprobarlos y probarlos luego de la denuncia; las lecciones hay que desmenuzarlas
y aprenderlas para que no volvamos a caer en los errores que hoy nos tienen en
la situación en la que nos encontramos de
desasosiego por los resultados que
no nos favorecen; pero indudablemente estamos además frente a la posibilidad de
proponer al próximo gobierno y tomarle la palabra en el sentido de incluir
nuestras propuestas de agenda y gobierno que hemos depositado como ciudadanas y
ciudadanos en algún otro candidato y que tenemos elaboradas, consensadas y
fundamentadas en el marco legal constitucional en el que vivimos.
El ejercicio ciudadano
que acabamos de vivir en México ha dejado muestra clara de la voluntad de miles
de ciudadanas y ciudadanos que se preocupan e involucran en la construcción y
dirección de nuestro país. La participación ciudadana de más de 63% a nivel
nacional y más de 70% en Yucatán, del padrón electoral nos hablan de un despertar
de las y los mexicanos frente a su posibilidad de gobierno y cambio.
En cada competencia y
luego de la derrota a mí me queda claro que, primero que nada, debo descansar
del esfuerzo, tomarme mi tiempo para asimilar la experiencia, caminar, pensar,
llorar, reconocer, analizar, valorar, entender y luego despertar.
El despertar de mi
gente hoy será el motor que me haga permanecer en la búsqueda de caminos, alianzas,
estrategias, y formas para alcanzar lo que necesitamos. La enemistad innata de
los procesos electorales es un veneno mortal que hay que desechar rápidamente con
ejercicios aeróbicos, ritos de purificación y pensamientos propositivos con
miras al futuro, con diálogo y reconocimiento por los triunfadores y las
capacidades de las y los contendientes.
Las muestras de
organización social que hemos tenido en éstas elecciones 2012; el empleo de
medios electrónicos de vinculación y organización social y medios informativos
ha sido espectacular e inmejorable. Las acciones emprendidas a partir de
nuestras propuestas ideológicas y convicciones temáticas han sido novedosas y
nos dejan un excelente sabor de boca. Escuchar las dificultades de los jóvenes por
tomar acuerdos y decisiones ha sido para mí una experiencia encantadora, porque
reconocí en ellos muchas capacidades que otras generaciones hemos olvidado como
el respeto, la capacidad de escuchar, la inocencia, la esperanza a flor de
piel, la sed de justicia y libertad, pasión y convicción por defender los
ideales comunes etc. Muchas cosas más de las que fui testiga en esa génesis del
Soy 132 desde la Universidad Iberoamericana. Se rompieron las barreras clasistas,
racistas, sexistas, elitistas y se articularon en un solo movimiento que aun
ahora seguirá caminando las calles de mi ciudad en búsqueda de la verdad, de la
legalidad y la razón que tanto han querido. Sin un líder al frente, sino con un
grupo de representantes detrás de sus ideales que con dificultad articulan sus
acciones y controlan sus ímpetus. Fue maravilloso encontrarme con jóvenes compañeras
de movimientos feministas de todas las ideologías (izquierdas, derechos, rojas,
amarilla, etc) en las asambleas de la Ibero en Santa Fe, con toda la energía
que les caracteriza e impulsa a sumarse en las causas comunes, me han dado una
gran lección viéndolas comer en el pasto compartiendo sus viandas para que
alcanzara para todas y todos.
Me cansé de los
mensajes de los candidatos, de los spots publicitarios televisivos y
radiofónicos, me contaminé de fotografías de gente en los postes, puentes,
árboles y demás buscando ser conocidos por los votantes en las calles sin saber
si efectivamente lograron su cometido, pero si dejaron claro las trasgresiones
a las leyes con su propaganda que no fueron a quitar ni como muestra de
civilidad republicana.
Conocí desde las
entrañas los cochinero partidistas en la asignación de candidatos y candidatas en
todos los niveles y dentro de todos los partidos; hoy se porque los mismos apellidos
del gobierno saliente sonarán en el siguiente dentro de las cámaras y
gobiernos. Me agotó el surgimiento de programas de análisis político que como
pelota de ping-pong trataban los temas y propuestas de campaña en un intento
por proporcionar insumos a las y los votantes para la mejor decisión a la hora
de votar: Me reí con los programas de
sátira política, los comics electorales y todas las acciones ocurrentes que las
personas crearon en éste tiempo electoral. Conocí con tristeza el asunto MONEX,
Soriana y demás en donde el referi no hizo nada, además de miles de triquiñuelas
de todos los partidos por comprar el voto a su favor.
Reconozco que toda la
energía que hemos invertido me tiene agotada en tantos sentidos, pero sé que en
un par de días las cosas volverán a estar en paz porque muchas y muchos de los
que salimos a votar tenemos nuestra ESPERANZA más fuerte en ello.
Lo ganado es
indiscutible, lo robado es denunciable y los errores son superables con una
buena estrategia que nos convoque a la elaboración de las reformas indispensables
que hemos detectado como fallas graves dentro de nuestro proceso electoral y
que su modificación es impostergable.
Ojalá que nos quede
claro que el que manda es el pueblo, aunque el que gobierno sea un
representante elegido por el 38% (18
millones aprox) del padrón que acudió a votar de un total de 46 millones de
votantes que ejercimos nuestro derecho y hoy contamos con la obligación de exigir
a los elegidos que cumplan, no solo con sus promesas, sino con la obligación de
gobernar para todas y todos los mexicanos que vivimos y transitamos en éste
país y estamos reconocidos en nuestra
Constitución Política.
Nadie puede dar paso firme
al frente mirando al pasado. Nos quedan muchas lecciones claras, mucha tarea
por hacer y todavía vida para seguir construyendo el México que las y los
mexicanos necesitamos.
En éste país se han
sentado las bases mínimas para el reconocimiento de los derechos humanos de
todas y todos, y se han creado las instituciones para su ejercicio y ejecución.
Hoy necesitamos de tantas manos, voces y talentos como sea posible para poder
levantarnos de nuestras tristezas y miserias, extender nuestros brazos para
ayudar a ponerse de pie a quienes perdieron el ánimo y la esperanza en alguien
que no consiguió el triunfo; renovar nuestra ESPERANZA en nosotros mismos;
reconciliarnos con nuestras y nuestros hermanos mexicanos y comenzar con alegría, pasión y amor la
reconstrucción de nuestro querido México.
México nos necesita, y
nosotros necesitamos un México mejor.
¡El cambio verdadero aún
está en nuestras manos!
Judith Minerva Vázquez
Arreola
Teóloga por la
Universidad Iberoamericana
Lesbiana feminista por
la liberación y la democracia
Para más escritos de la
autora ir a: http://conciudadana.blogspot.mx/
O escribir a: judithvazquez64@hotmail.com