Viernes Santo "La Pasión de Cristo" en clave de "Liberación"


México D.F. a 2 de abril del 2010.

Viernes santo “La pasión de Cristo” en clave de “Liberación”

Todas las tradiciones religiosas que tienen como base al cristianismo, colocan este día como uno de los más importantes en su calendario de celebraciones; La “Pasión de Cristo” se ha transformado en una escenificación teatral que dista mucho de un ejercicio que promueva el mensaje liberador de ese hombre que vivió y murió con pasión por las personas de su tiempo.
Este ejercicio teatral es la escenificación más cruel y salvaje que puede soportar una persona, aunado a esto los promotores de este acto de barbarie histórico han tomado como central en su evangelización la actitud del acusado como ejemplo de vida para quienes le siguen.

No se entonces, cuál es la razón de llamar “Pasión de Cristo” a ese momento tan cruel de violencia física de un sistema sobre una persona, con un castigo público y ejemplar para escarmentar a quienes como él, pensaran en ideas revolucionarias y de transformación social, tal como sucede en la actualidad en muchos rincones de nuestro país.
En significado de la palabra “pasión” la define como una “inclinación impetuosa de la persona hacia lo que desea”, “Emoción fuerte y continua que domina la razón y orienta la conducta” (1). A partir de la definición anterior el error teológico con el que ha sido bautizado este episodio de la vida de Jesús de Nazaret es una idea aberrante e inconsistente de la elaboración cristiana, en un intento por promover la sumisión, la injusticia y evidenciar la actitud por demás cínica con la que el poder civil y religioso quieren continuar manteniendo el control “social” de las personas, profesen o no estas ideologías.

La auténtica pasión de Jesús fue su lucha incansable por la justicia, la dignidad, la igualdad, la fraternidad, la solidaridad y sobre todo la pasión del amor inconmensurable que Jesús tenía por todos con cuantos se topaba en la vida. Él caminó siempre por las zonas marginadas de las ciudades por las que pasó porque constantemente era perseguido y amenazado de muerte, significando que los marginados de su tiempos fueron los testigos de su paso por el mundo y los poderes de su tiempo los responsables de su crucifixión.
La pasión de Jesús de Nazaret estaba configurada por varios ejes de acción: sanar enfermos, contar historias que plasmaban las enseñanzas del mundo que Jesús imaginaba y compartir con todo tipo de personas sin distinción de clase, rango, religión o etnia. Jamás se detuvo a pensar si era apropiado o no tocar a un leproso, enfermo, paralítico o cualquier tipo de enfermedad que él pudo sanar; del mismo modo, según los testimonios de quienes caminaron con él, resucitó muertos y sanó todo tipo de males en eventos comunitarios en donde se agolpaban para poder estar cerca de Jesús.

La enfermedad en los tiempos de Jesús, era la manifestación visible del castigo del D**s en el que creían los judíos, situación que provocaba la marginación de todos los enfermos. Los múltiples milagros que Jesús realizó, fueron para gente del pueblo sin ninguna posibilidad de ser curada por médicos o prácticamente desahuciados y marginados en sus comunidades, viudas, huérfanos pobres y extranjeros; sin embargo la propuesta de Jesús y que encierra su más grande pasión es mostrar a un D**s amoroso y lleno de compasión para quienes viven y sufren en lo cotidiano. La transformación y propuesta de Jesús de un D**s cercano, amigo, sensible y con una propuesta clara de vida que transformara verdaderamente la sociedad en un sitio en donde cupieran todas y todos en igualdad y respeto de las diferencias, eliminando las jerarquías y construyendo una auténtica “comunidad de vida”.

La propuesta del “Reino de Dios”, que formaba parte de la inclinación impetuosa que movía a Jesús se puede resumir como el mundo en donde la injusticia se terminara, el amor prevaleciera y las viejas prácticas de exclusión se aniquilaran por completo, integrando a todas y todos los habitantes de las aldeas y comunidades en un solo pueblo para un solo D**S. Los valores del reino que intentan dirigir la conducta de los habitantes son el amor, la fraternidad, la solidaridad, el respeto, el perdón, la generosidad, la compasión, la fe, la esperanza y la caridad. Las armas con la que habría que transformar el mundo convulsionado y sumergido en la injusticia y la desigualdad por tantas barreras sociales. Su propuesta liberadora proponía una verdadera transformación personal y un cambio en la forma de vida.

Es impensable seguir mirando esta sangrienta y anacrónica escenificación como parte central del mensaje de Jesús, cuando el mundo se colapsa por la violencia y el sin sentido, sumergido en la desigualdad social y la corrupción que prevalece por encima de cualquier propuesta de transformación. Es necesario y urgente nuestra participación social en la labor de transformación de nuestro país todo. No podemos continuar como espectadores al margen de la acción cuando la realidad que nos toca vivir nos aplasta y aniquila de tantas formas.
Muchas fueron las enseñanzas que él dejó como evidencia de su “pasión” verdadera; los humillados, marginados y excluidos siempre fueron su principal preocupación, lo que nos puede hablar de la desigualdad e injusticia en su tiempo. En la actualidad la brecha entre ricos y pobres es aun mas grande y los sistemas de gobierno continúan privilegiando a los ricos y poderosos.

El mensaje liberador de Jesús y la pasión que le movió durante su predicación puede ser compartida por muchas y muchos de nosotros que vemos la posibilidad de construir una realidad distinta en donde podamos ser capaces de reconocer nuestras diferencias y provocar que esa pasión compartida se sume a la de quienes creemos que un mundo mejor es posible y realizable.

Mientras que en algunos ámbitos religiosos continúen consolidando y promoviendo las relaciones de esclavo-amo, velando por los privilegios y actuando con impunidad, no podrán participar de la pasión de Cristo como figura transformadora de la sociedad; en tanto las alianzas con el poder civil no se rompan seguirán empleando todos sus recursos para preservar la injusticia y división socia que históricamente han defendido por no perder su jerarquía simbólica.

Hoy, busquemos la pasión personal que nos mueva a continuar esta obra liberadora que los poderes de los hombres han intentado borrar de nuestras vidas y nuestros corazones y compartamos el espíritu que acompañó a Jesús de Nazaret por este mundo devolviendo la dignidad a todos cuantos se les había sido negada, mirándonos como iguales desde nuestras diferencias.


Judith Vázquez Arreola
Teóloga por la Universidad Iberoamericana
Lesbiana, Feminista, Democrática por la Liberación.

(1)Diccionario Enciclopédico Larousse 2007, pag. 772.

Para mas escritos sobre la autora: http://conciudadana.blogspot.com/
Correo elctrónico: judithvazquez64@hotmail.com, editoreslaicos@prodigy.net.mx



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